jueves, diciembre 08, 2005

 

Sobre la foto del poste...

Esta foto está tomada (y otras que por ahí están fácilmente reconocibles como serie) por el tío Ramón Teigeiro Jiménez hermano menor de mi Mamá. El poste estaba a unos cuantos pasos, casi enfrente, de la casa donde recién ha llegado la familia a vivir. Fausto Nieto No.23, en la Colonia Plutarco Elías Calles. Llegamos de la Colonia Guerrero, de la misma Ciudad de México. En el fondo, detrás del alambrado, están los terrenos donde más tarde se construiría el Parque Deportivo Plan Sexenal. Un terreno que separaba la Colonia del entonces Pueblo de Popotla, (lugar del Árbol de la Noche Triste... para Cortés).

Como la vida de los mexicanos esta medida en sexenios diré que Lázaro Cárdenas (fundador del IPN) esta en el Poder.

Es el año de 1936 (calculo).

Las edades son: Mi madre 29 años. Rafael 9. Arcelia 7, Carmela 5, Marta 3, León 1. Mi padre, ausente en la foto, 36.


Agrego algo sobre el barrio.

La construcción de esta "Colonia" fue un plan habitacional (estilo Inglaterra) de casas para obreros.. De tres cuartos, cocina, baño y un patio trasero. Para pagarse en mensualidades de 10 pesos. Que era una buena lana, de acuerdo a los salarios, pero pagables. Barrio pequeño en los linderos de la ciudad. Colindando con Popotla, el Poli, el Colegio Militar, el Patio de Ferrocarriles de Lindavista, Tlatilco, Santa Julia y un parque enorme y hermoso, del que no recuerdo su nombre (donde Miguel Alemán manda edificar en los 40's la llamada "Ciudad" Politécnica).

Las casas, se supone, se rifaron entre muchos miles de trabajadores sindicalizados, de Ferrocarriles, de La Compañía de luz y Fuerza, de Tranviarios... Mi padre se apuntó, escéptico, sólo por la insistencia de mi madre, esperanzada de tener su "casita propia", no pagar renta, y que sus 5 hijos "tuvieran un lugar donde correr y jugar". El nombre de mi padre fue el último de la larga lista de suertudos. Nos toco, pues, la No. 23 de la calle Fausto Nieto. Algunos más se colaron en algunas de las casas de un piso.

En las esquinas se levantaron casas de dos pisos que fueron entregadas a oficiales del Ejército. Así quedaban las habitaciones de los obreros con militares en las esquinas a la manera de torres de vigilancia en un campo de concentración.

Llegaron todas las familias casi al mismo tiempo, de sitios muy distintos, algunos desde fuera de la ciudad. Mi madre tuvo razón, nunca nos faltó un lugar para correr y jugar, el barrio estaba rodeado de parques y lugares donde divertirse. Todas las generaciones de chavas y chavos que llegamos a la Colonia fuimos creciendo juntos como en una gran familia, no sin broncas, muchas provocadas por la prepotencia y la impunidad casi absoluta de varios de los militares. Pero a pesar de eso tuvimos una infancia muy y requete feliz. El amor de mi madre y mi padre fue grande.

León

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